Estamos a fin del año y es habitual que las empresas, instituciones y proveedores de servicios y productos preparen costosos presentes de navidad o atractivas invitaciones a comidas y espectáculos para sus clientes catalogados como estratégicos. Estas acciones se han utilizado como una forma de agradecer el contrato comercial establecido y también para reforzar que la relación se mantenga en el tiempo.

Sin embargo, esta práctica tan arraigada y esperada por muchos, actualmente está en retirada, pues los estándares contractuales de transparencia y probidad exigen que hoy no existan conflictos de interés entre las partes, por más mínimos que éstos sean.

En los últimos meses hemos visto que diversas organizaciones han sido puestas en tela de juicio por conductas comerciales incorrectas y la ciudadanía se ha manifestado rechazando con fuerza estos comportamientos corporativos. Así las cosas, las políticas y normas de los departamentos de abastecimiento y encargados de licitaciones de las grandes empresas ya han comenzado a enviar instructivos para indicar que las áreas y sus colaboradores no recibirán regalos ni invitaciones. Definitivamente, los nuevos negocios ya no se cierran en el último restaurante de moda ni en eventos de hoteles chic.

Entonces, la pregunta inmediata es qué regalar a nuestros clientes para fortalecer los vínculos. La respuesta es simple: ofrezcamos valor. Esto significa compartir nuestro conocimiento, experiencia y mirada profesional en temáticas que a ellos les interesen y constituirnos en un aporte para sus labores diarias, incluso para sus vidas.

Regalar valor es una de las consignas del marketing de contenidos y hoy cobra una enorme vigencia para todo tipo de organizaciones, ya sean pequeñas, medianas o grandes. Implica un compromiso mayor con nuestros clientes, pues ya no sólo nos enfocamos en darles un objeto material o una experiencia entretenida, sino que nos orientamos a desarrollar de forma sostenible y permanente contenidos de valor, que les permitan a ellos aprender, tener nuevas ideas, comprender tendencias, hacer sentido, crear proyectos innovadores, atreverse a salir de lo tradicional. Es ese aire fresco que tanto se necesita cuando el trabajo comienza a robotizarse y a avanzar en piloto automático.

Apóyate en equipos especializados en preparar una adecuada estrategia de marketing de contenidos para tus clientes y llévala a cabo de forma regular. La sorpresa, el agradecimiento, las conversaciones a propósito de los temas planteados e incluso nuevas oportunidades de negocios no se harán esperar de parte del cliente. Definitivamente, regalar valor a través de los contenidos es una aventura a la que los invitamos en este comienzo de año 2016 ¡Felices fiestas!