Toda marca tiene una esencia y una identidad que le permite diferenciarse de las demás, lograr adeptos e incluso un gran número de fans en las nuevas redes. Sin embargo, es común apreciar que muchas marcas hoy viven sin alma y sin mística, no consiguen emocionar, cautivar, seducir, y por tanto no funcionan en un mercado exigente que está en una búsqueda ávida de sentido.

Reencontrarse con el ser de la marca, conocer cuáles son sus atributos superiores, valores, actitudes y comportamientos, se ha vuelto una misión muy relevante en el trabajo de construir identidades que no sean aburridas, vacías o incoherentes. Hoy más que nunca las personas buscamos marcas con historias y experiencias reales, verdaderas, cercanas, emotivas.

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Herramientas claves

Para comenzar a redescubrir el espíritu de una marca y declarar de forma más clara cuáles son los contenidos que la constituyen, es necesario reflexionar en profundidad sobre los siguientes aspectos:

1. Arquetipos: Usar la estructura arquetípica para establecer en qué lugar se sitúa la marca es crucial para empezar a darle vida a la identidad de una organización. La herramienta de los 12 arquetipos de Carl Jung es simple, práctica y funciona bastante bien. El mago, el rebelde, el bufón, el amante, el tipo común, el cuidador, el gobernante, el creador, el inocente, el sabio, el explorador, el héroe. ¿Cuál de ellos o cuál combinación funciona para una marca?, ¿Cuáles reflejan el espíritu y la esencia de la marca?, ¿cuál es la que resume con claridad el quién soy de la marca? Con los arquetipos seleccionados todo cobrará un nuevo significado y servirá para darle expresión visual, verbal, actitudinal y de comportamiento al ser de la marca.

2. Valores: Constituyen el ADN de una marca y deben reflejar su esencia profunda. Es habitual en la actualidad escuchar que muchas empresas o instituciones consignan entre sus valores la calidad, excelencia, profesionalismo, compromiso. Sin embargo, son pocos los equipos que se han puesto a reflexionar de verdad qué es aquello original y propio que representa el sentir y el espíritu de la marca. Convengamos que todas las organizaciones ofrecen calidad, excelencia, profesionalismo y compromiso, por lo que si se busca la diferenciación real en un mercado competitivo, es necesario ir más hondo y reencontrarse con eso que se tiene y que no se ha reconocido ni declarado.

[bctt tweet=”Usar los arquetipos para establecer en qué lugar se sitúa la marca es crucial para darle vida a la identidad de una organización” via=”no”]

3. Actitudes: Es la forma de ser de la marca y es una de las manifestaciones del valor. Por ejemplo: Si uno de los valores es Conocimiento, las actitudes asociadas debiesen ser el estar atentos, tener una mirada analítica y ser capaz de mostrar nuevos caminos gracias al saber que se tiene. La marca en este caso lo que hace es crear el contexto para impulsar el reconocimiento de estas actitudes entre los usuarios o clientes.

4. Comportamientos: Corresponde a la expresión concreta de la marca. Para partir es relevante considerar los comportamientos visuales, verbales y experienciales. De esta manera, se asocia a cada valor una descripción de los colores y formas, del tono y lenguaje de comunicación y del tipo de experiencia que se busca generar en el otro.

Si se reflexiona sobre estos aspectos y se utilizan las herramientas señaladas, será posible conformar un sistema de identidad coherente y sólido. La invitación es a entusiasmarse y enfocarse en el redescubrimiento de la esencia y el espíritu de la marca, construir sentido, encantar y abrir nuevas posibilidades para las personas, usuarios, clientes y consumidores. ¡Buena suerte!

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