Hay una necesidad creciente en los seres humanos por sentir humanidad, calidez y sentido en sus vidas. Este requerimiento se ha trasladado a las empresas, donde se piden comunicaciones y liderazgos más cercanos. Ya no sirve ni es efectiva esa comunicación formal, acartonada, distante, en la que el “estimado” pareciera ser una de las prácticas habituales.

¿Sabías que los líderes más efectivos son aquellos que son más accesibles, inspiran confianza, motivan, son afectivos, alegres y entusiastas? Estas actitudes movilizan de forma positiva a las personas, pudiendo un líder lograr grandes objetivos sólo con formar un ambiente laboral basado en estos valores. Definitivamente,hoy la búsqueda está orientada hacia una construcción más humana en el trabajo y la organización en la que se pasa al menos ocho horas diarias de la vida.

En este contexto, hay una amplia mayoría de ejecutivos que reconoce no contar con las llamadas “habilidades blandas”. Son expertos en el manejo técnico del negocio, sin embargo, les hace falta esa parte que los convierte en líderes capaces de llegar a las personas con el lenguaje sutil y la comunicación no verbal.

En más de una ocasión hemos escuchado o nos han solicitado un curso de habilidades blandas para ejecutivos, ingenieros, profesionales, trabajadores. Es uno de esos requerimientos en los que escuchamos “por favor, ayúdennos”, “conviértanlos”, “queremos que los hagan más cercanos”. La pregunta es ¿cómo desarrollar una habilidad blanda en un ser humano?, ¿es posible que una persona que tiene una estructura fría y lejana, pueda ser más cálida, motivadora y entusiasta?

La respuesta es que esto sí es posible, pero no puede suceder con un curso tradicional, leyendo un libro de management o asistiendo a un curso de postgrado.

La clave para generar un desarrollo profundo, es a través de la conciencia del que desea transformarse, que debe ser guiado por un facilitador experto en la materia, y que efectivamente posea en sí mismo estas habilidades. La visión o conciencia debe instalarse en quien quiera desarrollarse, es una mirada interna necesaria para ver en dónde se encuentra en estos momentos y hasta dónde puede llegar. Debe existir el deseo de cambio y el compromiso, atreverse a ver cómo es su estructura actual de comunicación, cuánto escucha, si es capaz de tener empatía y ponerse en el lugar del otro, qué palabras utiliza al hablar, si tiene claridad de qué emociones transmite a diario a quienes le rodean. Es comenzar a conectarse con el mundo sutil de la comunicación, el lenguaje, las emociones y la corporalidad, y tener la fuerza para creer en ello y liderar de una forma renovada y vanguardista, emocional y cálida.

Este es el inicio de un proceso de transformación, que puede ser una verdadera aventura para las empresas y sus participantes. Creemos que esta claridad y el uso de esta metodología sólo traerá recompensas, líderes y profesionales más empáticos, más aptos para escuchar e innovar, junto a mejores relaciones humanas y ambientes laborales más sanos y satisfactorios en las organizaciones.