En la vida profesional hay dilemas que no son posibles de resolver con enfoques convencionales o con las herramientas emocionales que se han adquirido a través de la experiencia ¿Alguien nos enseña a mantener el control sobre un equipo de personas y a la vez concederles libertad y autonomía para que desarrollen sus tareas?, ¿dónde se aprende a creer en las aptitudes de otros aún cuando se hayan equivocado? Esos son algunos de los problemas que enfrentan quienes lideran empresas o emprendimientos. Para ellos, Stephen Covey muestra una salida distinta: recurrir a los principios.

Liderar es asumir un desafío constante. Es ser flexible, estar abierto a los cambios y aprendizajes y comprender que el éxito no sólo tiene que ver con logros personales, sino que involucra a un grupo de personas que forman el engranaje perfecto para alcanzar metas.
En el libro “El Liderazgo Centrado en Principios”, Stephen Covey promueve conductas y valores que definen el camino para que enfrentar de mejor forma los dilemas en el plano profesional, pero que también son aplicables a la vida diaria.
¿Cómo es el líder que busca el beneficio común y que logra abstraerse de sus paradigmas para mirar la realidad con mayor objetividad? Covey entrega ocho características que los definen y que aquí te los contamos:

¿Cómo es el líder centrado en principios?

1. APRENDEN CONTINUAMENTE
Son activos y están siempre leyendo, buscando información, capacitándose, tomando cursos. Sin embargo, también consideran sus propias experiencias y se preocupan de escuchar a los demás, porque saben que ahí también hay aprendizajes. Buscan ampliar sus competencias continuamente, desarrollar nuevas habilidades e intereses, ya que mientras más saben, tienen mayor conciencia de lo que les falta por aprender. Son personas capaces de ponerse metas y desafíos, y de imponerse promesas y compromisos. Y lo más importante: cumplen con ellos.

2. TIENEN VOCACIÓN DE SERVIR
Tienen arraigado el sentido de la responsabilidad y colaboración, y eso los hace buscar el servicio a los demás. Sienten la necesidad de “empujar” o “cargar” con algo todo el tiempo. Stephen Covey afirma que “todo intento de convertirse en una persona basada en principios sin llevar una carga sobre los hombros, está sencillamente condenado al fracaso”. Son quienes aprecian la vida como una misión, no como una carrera.

3. IRRADIAN ENERGÍA POSITIVA
Muestran una actitud optimista, positiva, animosa, lo que se refleja incluso en sus rostros, pareciera que es un aura luminosa la que los rodea. La energía que poseen es tan fuerte, que incluso pueden traspasarla a otros con campos energéticos más débiles o negativos. ¿Tú eres consciente de los efectos de tu propia energía? Entonces aprende a irradiarla y dirigirla. En medio de la confusión o la rencilla, lucha por ser un pacificador, un armonizador, por desactivar o revertir esa energía destructiva. Son verdaderos magos en las organizaciones, que pueden transformar los ambientes y generar contextos emocionales de aprendizaje, crecimiento y productividad.

4. CREEN EN LOS DEMÁS
No sobre reaccionan ante las conductas negativas, las críticas ni las debilidades del resto. Esa es otra de las características que definen a quienes lideran con principios, ya que creen en la potencialidad invisible de todos los demás. No son envidiosos, no estereotipan, no clasifican ni prejuzgan a los demás, sino que detectan las virtudes ocultas del otro y trabajan por sacarlas a la luz. Al actuar de esa forma, generan un clima de crecimiento y de oportunidades que enriquece a todos los integrantes de un grupo de trabajo. Según Covey, las personas centradas en sí mismas creen que la clave está en ellas mismas, en sus técnicas y en hacer “lo que funciona”. Esto puede dar resultado temporalmente. Pero la clave no está en ellos, está en los otros.

5. DIRIGEN SUS VIDAS DE FORMA EQUILIBRADA
Tienen un sano concepto y una visión honesta de sí mismos. Distinguen su propio valor y por eso no necesitan alardear ni ostentar su fama o poderío. Eso también los lleva a no manipular nunca a los demás y a sentirse realmente felices por el éxito de otros, ya que no creen que les estén quitando algo. No son extremistas, no dividen todo en dos partes, no creen que todo es bueno o malo, blanco o negro. Pero a la vez, tienen sentido de lo que es adecuado y lo manifiestas a través de cómo actúan frente a las situaciones, de forma equilibrada, mesurada y prudente. Viven con sensibilidad el presente y se adaptan con flexibilidad a los cambios.

6. VEN LA VIDA COMO UNA AVENTURA
Por sobre todo, disfrutan. Covey los define como valientes expedicionarios que se internan en territorios inexplorados, donde no están seguros de qué va a pasar. Sin embargo, confían en que será algo estimulante y que los hará evolucionar. Confían en sí mismos, son creativos, audaces, resistentes y con fuerza de voluntad, por lo que difícilmente se dejan arrastrar de un lado a otro. Aún así, uno de sus principios fijos es la flexibilidad y son capaces de adaptarse prácticamente a todo lo que les sobrevenga. Además, están siempre interesados en las personas, les gusta escuchar usando todos los sentidos, hacer preguntas y re descubrir a quien tienen en frente.

7. SON SINÉRGICOS
Los líderes centrados en principios son catalizadores del cambio. Aportan novedad, creatividad y son capaces de mejorar casi todas las situaciones en las que intervienen.
Cuando trabajan en equipo dan a conocer sus planteamientos, pero buscan siempre complementar sus debilidades con los puntos fuertes de los demás. La misma posición toman al negociar, se concentran en los intereses del otro y no en la lucha por posiciones, son capaces de alcanzar soluciones sinérgicas, que habitualmente son mejores que la propuesta original. No dudan en delegar para obtener resultados porque creen en las capacidades del resto. Y como no se sienten amenazados por el hecho de que otros sean mejores que ellos, tampoco sienten la necesidad de controlarlos o supervisarlos de cerca.

8. SE EJERCITAN PARA LA AUTO RENOVACIÓN
Se ejercitan de forma regular en las cuatro dimensiones de la personalidad humana: física, mental, emocional y espiritual. Realizan ejercicios cardiovasculares que otorgan resistencia, mejorando la capacidad del cuerpo y el cerebro para hacer uso del oxígeno. Además, leen, resuelven problemas, escriben y observan para estimular sus mentes.

En lo emocional se esfuerzan por ser pacientes, escuchar a los demás con empatía, demostrar amor incondicional y asumir la responsabilidad por sus propias vidas, decisiones y reacciones. De acuerdo a lo que establece Covey, una persona que dedica una hora diaria a estos ejercicios básicos, mejorará su calidad, productividad y satisfacción, logrando incluso un sueño profundo y reparador por las noches.

¿Cuántos de estos aspectos practicas como líder? Identifica aquellos que aún debes potenciar en ti y comprométete a mejorar y a trabajar en ello.

*”El liderazgo centrado en principios”, Stephen R. Covey. Editorial Paidós.