Lo primero que hacemos al levantarnos es mirar nuestro smartphone o tablet (lo usamos como reloj, despertador, radio, etc). Y probablemente sea también lo último que vemos antes de quedarnos dormidos. Hace algunos años, nuestras rutinas eran diferentes: nos deteníamos un momento frente a la ventana, le dábamos un beso a nuestros seres amados, íbamos a la cocina a hacernos un café, abríamos el clóset para buscar qué ropa lucir en el día. Actualmente, todo se “vive” virtualmente a través de las redes sociales: se tuitea “Despertando con energía y un café en la mano”, se publica una imagen del amanecer en Instagram, se comenta el pensamiento o la sensación inmediata en Facebook. Por eso se hace cada vez más urgente aplicar de vez en cuando estás ideas para desenchufarse.

Una fotografía de la realidad que hoy estamos viviendo y que nos plantea una paradoja en el contexto tecnológico en el que estamos insertos: ¿cómo se compatibiliza la hiperconectividad con la privacidad y el anhelo de paz y sosiego?, ¿cómo conciliar la reflexión y el silencio si se nos exige estar disponibles 24/7?, ¿cómo estar conectados con todo lo que sucede en el mundo si a la vez necesitamos desconectamos para encontrarnos un rato a solas con nosotros mismos?

Si te sientes identificado, a continuación se listan ideas para desechufarse por un rato y veas qué sucede:

  • No publiques todo: Estamos en la cultura del “aparecer”, en la que se ha extendido la idea de que debes mostrar tus logros, vivencias, sentimientos y felicidad para que realmente sea válida. En muchas ocasiones es más importante hacer una buena foto que disfrutar de la belleza de un paisaje. Esta exposición obsesiva esconde una cierta cuota de narcisismo. Por ello, te recomendamos ser prudente y no publicar toda tu vida en internet, encuentra un equilibrio y resguarda tu intimidad.

[bctt tweet=”Céntrate y date tus espacios para crear, pensar y organizarte sin ser esclavo de internet”]

  • Diviértete y no lo tomes como una obligación: Vivimos en la exigencia de la inmediatez y de la disponibilidad al 100%. Estamos por momentos tan obsesionados con responder todo de forma rápida, que hasta manejamos y contestamos mensajes de watsap. Las tecnologías no pueden convertirse en una cadena más. Por eso, la proposición es divertirse más con las posibilidades que ofrecen estos dispositivos, sin ser graves. Si alguien se enoja porque no atendiste una llamada, no lo asumas de forma personal. Conéctate con el presente y aprende a tener paciencia.

 

  • Apaga los dispositivos: Date el lujo de no estar disponible, verás que es reponedor. Si necesitas concentrarte en tu trabajo, no mires tu celular cada vez que te llega un watsap o cada vez que entra un email a tu casilla. Haz pausas y ordena la revisión diaria de mensajes. Céntrate y date tus espacios para crear, pensar y organizarte sin ser esclavo de internet. Y una recomendación para las noches: no te duermas enchufado. Esto quiere decir que mirar tu teléfono o tableta no sea lo último que hagas. Toma un libro, respira profundo, relájate. Obtendrás un verdadero descanso.

 

  • Reconcíliate con el silencio: En un mundo colmado de estímulos, de ruidos de todo tipo, el silencio es un verdadero extranjero en nuestras vidas. La recomendación es darle cada día más espacio al silencio y a la tranquilidad. Comienza con sólo 5 minutos, idealmente antes de dormir, para luego ir extendiendo el tiempo. El cambio es notable.

[bctt tweet=”Por 5 minutos deja tu teléfono, dale espacio al silencio y la tranquilidad”]

  • Tómate una pausa y contempla: Nuestro mundo contemporáneo se caracteriza por la actividad incesante, la exigencia de productividad, la necesidad de estar en todas las redes a la vez y esa ansiosa sensación de que no tenemos tiempo. Atrévete a hacer una pausa y a crear intervalos de calma. Hazte un café, acércate a una ventana y contempla. La observación serena y placentera te permitirá conectarte con tu esencia.

 

  • Recupera la magia de ser: Quizás las más importante de las ideas para desenchufarse. Si antes el paradigma del éxito estaba dado por el “tener”, hoy lo es por el “aparecer” y “parecer”. Salir de la vitrina digital nos invita a un espacio más secreto e íntimo, es ese mundo privado e interno que sólo puede ser apreciado y, por tanto, compartido con unos pocos. Volver a conectarse consigo mismo, ese ejercicio simple y escaso en estos tiempos, nos reporta satisfacciones profundas. De esas que no es necesario ni publicar ni comentar en las redes sociales. Aventúrate a recuperar lo verdaderamente humano, a conversar con quienes te rodean, a dejar a un lado los teléfonos, a ser simplemente.

Cada uno tiene la capacidad de decidir y no dejarse atrapar por la ilusión de la hiperconectividad. La opción es vivir con más sencillez, volver a dialogar, detenernos. La invitación es a desenchufarnos cada vez más para comenzar a vivir.

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