¿Por qué hay equipos, proyectos, historias y personas que encantan y otras no?, ¿qué es aquello que los hace especiales y únicos? Simon Sinek desarrolló el 2009 una mirada que se llama el “Círculo Dorado”, que plantea que habitualmente nos enfocamos sólo en el QUÉ y el CÓMO, olvidando responder la pregunta más relevante, el PARA QUÉ, que nos ayuda a encontrar propósitos potentes para nuestros trabajos, liderazgos, organizaciones y también para las historias que contamos.

Cada día dedicamos una buena cantidad de energía en “hacer cosas”, “armar presentaciones”, “cumplir lo que nos piden”, “sacar pendientes”. La pregunta es ¿cuánto tiempo pensamos sobre lo que hacemos?, ¿cuántos proyectos realizas en tu vida que no tienen un sentido claro? Si empiezas a sacar cuentas, verás que eres un experto “hacedor”, pero hace falta tener un propósito claro.

Simon Sinek, unos de los charlistas TED más conocidos del mundo, explica que habitualmente cuando preparamos un discurso o un proyecto importante comenzamos por el qué, seguimos con el cómo y nos saltamos el para qué. Esto hace que nos enfoquemos en datos, antecedentes, información vacía, sin generar ningún nexo emocional con el otro. Cuando definimos el PARA QUÉ tenemos la posibilidad de establecer un camino claro, profundo, que permita establecer vínculos emocionales con los demás.

[bctt tweet=”Usa el círculo dorado de Simon Sinek para construir historias poderosas centradas en un propósito claro y emotivo.” via=”no”]

Contar historias para emocionar y cautivar

Los grandes líderes y los vendedores más exitosos centran su lenguaje en el para qué. Sinek nos indica que ellos comienzan su narración primero con el para qué, luego siguen con el cómo y finalizan con el qué.

A continuación compartimos algunos tips para elaborar historias que emocionen y logren cautivar a los demás:

  • Reflexiona y define el PARA QUÉ: Este es el punto de partida para construir discursos con potencia emocional. Te proponemos que hagas un ejercicio simple que consiste en hacerte distintas preguntas sobre tu proyecto, negocio, idea, empresa: ¿qué te motiva profundamente?, ¿en qué crees y cómo comprendes el mundo?, ¿cómo influye esa perspectiva en lo que haces?, ¿qué puedes aportar al mundo desde tu quehacer?, ¿para qué haces lo que haces? Anota todas las ideas que surjan, sin calificarlas, después reléelas, ordénalas. Finaliza este ejercicio redactando una declaración del para qué en cinco líneas.
  • Encanta primero, no te centres en datos ni en lo técnico: Cada vez que vamos a vender algo recopilamos todas las características técnicas de nuestro producto y servicio para ir bien preparados a la reunión. Si encontramos datos, cifras, gráficos, tanto mejor pensamos. Sin embargo, el círculo de oro nos enseña que el lenguaje racional no moviliza, no entusiasma, no impacta los corazones. Son los argumentos y la coherencia emocional de tu discurso el que hace que opten por el proyecto que estás ofreciendo. Si técnicamente no te diferencias en nada de tu competencia, pon el foco en todos los otros elementos valóricos, emotivos, reales y verdaderos que avalan tu discurso y el que seas la mejor opción.

[bctt tweet=”Para vender más, encanta primero con tu historia y no te centres en los datos ni en lo técnico. ” via=”no”]

  • Conecta con las personas: Aprendemos emocionalmente y recordamos sólo aquello que nos hace sentido, que es profundo, que nos hace clic, que nos toca la fibra sensible. Para crear, inventar o descubrir la historia correcta para tu organización es necesario conectar con las personas que creen en lo mismo que tú crees. De esta manera, se torna sencillo inspirar a los demás a partir de una mirada común, formar equipos poderosos y lograr resultados extraordinarios.
  • Atrévete a usar un lenguaje emocional: Sinek nos explica que las personas no compramos los QUÉ, sino los PARA QUÉ.. Para que una historia sea pregnante y recordada usa anécdotas, sé simple y cercano, cuenta sobre tus triunfos, también acerca de tus fracasos y aprendizajes, muéstrale al mundo en qué crees. Usa de forma consciente la carga emotiva del lenguaje y úsala a tu favor para conseguir influencia positiva, un discurso claro y creíble, más ventas, proyectos que aporten y que contribuyan.

Crear historias emocionales con propósito que consigan vender, influir, inspirar. Una tendencia que se expande en todo el mundo y que las marcas poco a poco van integrando en sus planes de comunicación, marketing, redes sociales, políticas internas, liderazgo y formación. Buscamos sentido y conexión emocional, necesitamos sentirnos satisfechos, contentos, realizados ¿Ya tienes listo el para qué de tu historia? 🙂

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