Las historias que cuentan los impuntuales para justificar su retraso son de todos los tipos, aunque algunas son mucho más creíbles que otras. Siempre los verás llegar corriendo a una cita con cara de sufrimiento, algo curioso porque el que sufre más siempre es el que espera ¿Podrá rehabilitarse un impuntual? Apostamos a que sí y aquí damos algunas luces sobre cómo lograrlo.

En todo grupo de amigos, familia o trabajo, existe un abanderado de la impuntualidad. Y creamos caricaturas y bromas en torno a ellos, aunque si lo pensamos detenidamente, son precisamente a los que decidimos no pedirles favores o los que nos generan intranquilidad si un compromiso los incluye, porque sabemos que la probabilidad de que no estén a tiempo en un lugar es altísima. Ese es uno de los principales problemas de quienes son impuntuales, que pierden credibilidad, lo que en un entorno familiar o de amistad es conversable, pero en el ámbito laboral se vuelve una debilidad, porque los hace ver poco formales y confiables.

En realidad, en estos tiempos ser puntual se ha vuelto casi un don. Incluso hay muchos que lo atribuyen a una virtud, como si respetar el tiempo del resto no fuera algo básico que todos deberíamos tener incorporado. Pero nos gusta ser optimistas y creer que un impuntual puede enmendarse si se lo propone seriamente. ¿De qué forma? Una buena idea es comenzar cumpliendo con los “mandamientos” que proponemos aquí:

1. Sincérate y mide tus tiempos
Da lo mismo lo que nos gustaría demorarnos en hacer algo, lo que importa es cuánto nos demoramos realmente. Es clave tener una noción real –calculada por reloj idealmente– del tiempo que gastamos en cada cosa que hacemos antes de salir de casa, y en base a eso, programar el despertador y fijar compromisos.

2. Organiza anticipadamente todo lo que necesites
Si necesitamos el notebook para una reunión, ¿cuántos minutos se pierden buscando el cargador antes de salir? Lo mismo ocurre con las llaves, la agenda y hasta ese par de zapatos que quieres usar justo ese día. Lo ideal es dejar todo a la mano la noche anterior o un par de horas antes de salir, ya que en muchas ocasiones son esos pequeños detalles los que suman minutos que no teníamos presupuestados.

[bctt tweet=”La impuntualidad resta credibilidad y la persona se percibe como informal, incumplidora y poco confiable. ” via=”no”]

3. Ten un margen de error realista
Para este punto, la mejor recomendación es creer fielmente en la posibilidad de que no todo va a salir totalmente como lo esperamos. Por ejemplo, para llegar de un lugar a otro muchos hacen el cálculo pensando: “me demoro 10 minutos en micro”. El problema es que sólo consideran ese tiempo, pero no el que usan en llegar al paradero, ni el que demorará en pasar esa micro ni tampoco se les ocurre que justo ese día podría haber un accidente que los deje atrapados en un taco eterno. Sumar un par de minutos a esa planificación en caso de que se presente cualquier tipo de imprevisto no te hace exagerado, te vuelve realista.

4. Establece prioridades
Lo que más suele molestar del impuntual es que no sea capaz de organizar su tiempo para una cita fijada con varios días de anticipación. Si tienes una reunión informal a cierta hora y justo un par de minutos antes se te ocurre ir a comprar ese regalo que tienes pendiente, no estás ordenando correctamente los compromisos que tú mismo estableciste. Y sí, es cierto que llegar tarde a una cita con amigos no es lo mismo que llegar atrasado a una entrevista de trabajo, el problema es que la impuntualidad siempre termina por convertirse en un hábito que nos acompaña en todo tipo de compromisos.

5. Deja de engañarte
Este punto es clave para cualquier impuntual: deja de creer que llegar 25 minutos tarde “no es tan terrible” o que “no pasa nada”. Educa tus pensamientos y aprende a presionarte para hacer lo posible por llegar a tiempo. Si te autoengañas diciendo que está todo bien, es como si tu cerebro normalizara el ser impuntual, y desde ahí difícilmente habrá vuelta atrás.

[bctt tweet=”Calcula con reloj en mano el tiempo que gastas en hacer cada cosa. Luego fija citas y establece compromisos” via=”no”]

6. No vuelvas a postergar la alarma
A veces no sabemos si amar u odiar esa opción que nos da nuestro teléfono inteligente, pero lo cierto es que esos “cinco minutitos más” pueden terminar por arruinar una mañana tranquila. Consejo: Dejar el teléfono o el despertador lejos del velador para evitar el acto inconsciente de apretar un botón y seguir durmiendo. Y estando fuera de la cama que no exista vuelta atrás: pasa directo a la ducha, prende el hervidor o haz cualquier otra cosa que le diga a tu cerebro “comenzó el día”.

7. Aprende a respetar al tiempo del resto
Este mandamiento debería ser el primero, pero lo dejamos en el último lugar de la lista. Si un impuntual cumple con todo lo que acabamos de señalar, no sólo ocupará más eficientemente su tiempo, sino que estará valorando el de los demás. Ten en cuenta que a nadie le gusta esperar más de la cuenta, que los compromisos se fijan por acuerdo mutuo y que están remarcados en tu agenda para respetarlos con quien sea.

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